Prologo: mi historia con el karate do Itosu Kai se remonta a mis tiernos 8/9 años de edad; siempre me pregunté qué era el Dojo Kun ¿un conjunto de máximas a seguir? ¿una especie de rezo? ¿la condensación filosófica del karate?. Claro está, estas preguntas vinieron de más grande, pero de pequeños Sensei Dodero nos hacía reflexionar durante el za-zen. Recuerdo una anécdota: Sensei pregunta ¿qué es ser moderado en todas las expresiones de la vida? y un alumno, Tomás, muy chiquito y flaquito responde:- si hay dos platos de comida comerse uno sólo. Yo, que soy gordito, me sentí terriblemente mal por faltar a uno de los preceptos del karate; hasta ese grado el Dojo Kun se introducía en los cuerpos y en las almas de los practicantes. 1- Creer en el creador y creerás en tu propia fuerza En principio una apelación a la divinidad. Dicha apelación deriva en una creencia: la propia fuerza ¿Cómo se conectan unas con otras, es decir el creador con la fuerza propia? Es la creencia dirán. ¿Creencia en qué? En la marcialidad, en la disciplina, en el rigor, en la práctica tradicional del arte marcial. El ejemplo más concreto es el kata: su repetición perfeccionista, dura, reiterativa, hasta pulir la técnica. Un combate abstracto contra un oponente que no es otro que uno mismo. ¿y el creador? El creador es el espíritu de esa marcialidad. 2- Ser Justos y la vida será justa con nosotros. Primero hay que definir el sentido de justicia que éticamente cada uno posee. Para los nipones el concepto de Gambaru –trabajar duro, rendirse jamás- (Michitaro Tada “Gestualidades japonesas”, ed. Adriana Hidalgo 2006) es lo primordial. Ese es su sentido de justicia y, consecuentemente, la vida será justa con nosotros. El karate está atravesado por esa ética, su sentido de justicia es el sacrificio en pos de la perfección ¿pero cómo puede ser la vida justa con nosotros? Hay que introducir el concepto de nobleza: si se es justo se es noble y si a la vida le incorporamos un carácter de nobleza derivada del perfeccionismo, esta será justa con nosotros. 3- Ser serenos como la serenidad de la mañana. ¿es serena la mañana? Depende: si hay que salir raudamente a trabajar y tomar un colectivo se pierde ese carácter de calma. Parecería que tiene un vínculo estrecho con las estaciones del año: primavera-verano sereno, invierno-otoño no tanto. ¿será la hora del amanecer? ¿Será el clima quién dicta la serenidad o no? En todo caso la actitud es fundamental. Por ejemplo: ahora llueve, me he dado una ducha caliente para despertarme, es sábado y son las 6:30 horas. Mientras escribo estas palabras siento el piar de los pájaros y una leve música que me acompaña: es un mañana serena. ¿Cómo se puede ser serenos como la serenidad de la mañana? Mediante ejercicios de respiración, leves, moderados, en armonía con el día que despunta. 4- Ser moderados en todas las expresiones de la vida, y viviremos largos años. El karate no es moderado. Su rigor marcial lo hace una práctica infinita. Se puede ser moderado en los aspectos que rodean y estimulan la práctica. Es decir, el cuidado físico, la alimentación, eso nos dará largos años de vida. 5- Creer en el futuro, como creemos en el amanecer. ¿Creemos en el futuro o nuestras vidas de occidentales apresurados nos sumergen en el día a día? Esta máxima se conecta con “mirar al mundo con feliz tranquilidad”. Creer en el futuro como un nuevo amanecer es proyectar la vida más allá de las contingencias diarias. Es creer en el futuro y en el renacimiento de un nuevo día que “lavará” al viejo. “hoy puede ser un gran día” dice una canción de Serrat y eso es lo fascinante de la creencia en el futuro: creer en un nuevo día aunque en el fondo nos sabemos mortales y esta noche puede ser la última. Pero no es lo mismo morirse sabiendo que hay un nuevo amanecer que pensado en la oscuridad del día gris que nos tocó transitar. 6- Mirar al mundo con feliz tranquilidad, porque el que creo y conserva el mundo también nos vigila. ¿Es posible esto, me refiero a mirar al mundo con feliz tranquilidad? Un mundo en guerra, un mundo con pandemia, un mundo con hambre y desnutrición, contaminación, un país en crisis…. Cómo hacerlos y con la vigilancia del que creó el mundo….Sin duda esta máxima es la más polémica. Si tomamos la palabra vigilancia en su literalidad estamos ante un problema pero creo que la clave está en la creación y conservación. El mundo se autodestruye por no creer en la conservación de la creación y la vigilancia, salvo de aquellos que pueden mirar el mundo con feliz tranquilidad, está fallando. MAXIMILIANO CELENDANO, Bahía Blanca 30/Octubre/2022 Navegación de entradas SECUENCIAS DEL TORNEO 30 ANIVERSARIO CEBALLOS (LA PAMPA) F.I.K.A. presente en el Congreso Internacional Karate-Do (General Pico – La Pampa)